miércoles 29 de septiembre de 2010

Helados de amor

A Ommje, por un email
Les sitió la nieve,
olvidaron cerrar la puerta
y entró el invierno
para ocuparse de la piel del beso.

Ella, con los labios en la liba,
aceleraba con su lengua
la contorsión del cetro.
Él, subsistía a todas las estrellas
clavadas en su extremo masculino.

El tiempo congeló la idea
de una entrega fugaz y masticada.


Laura Gómez Recas
Imagen: obtenida de la red (sin título)

martes 21 de septiembre de 2010

EL BRILLO DE ALGUNAS HORAS COMPARTIDAS

Cuando me hablas

me quedo tan desnuda en mis venas

derribadas y cautivas en tu fuego

que le pongo acentos a la noche

silenciosa y sigilosa entre los lirios

de locas mujeres que aparecen,

en pequeños retazos,

cuando me hablas,

a orillas de mi vida,

entre el hechizo del mar

y el vértigo de alguna locura.

Me abandono a ese brillo

de algunas horas compartidas

que me dejaron tan despojada

en mi carne, conmigo,

tan en medio de una madrugada arrasada

donde hablaban los cuerpos y las leyes de la carne

tan violentas, tan palpitantes.

Latiendo en pulso

sigo mirando el resplandor,

esperando la Aurora con sosiego,

una palabra,

un brillo sobre la lejanía.

Mónica López Bordón

Cuadro: “Venus” de Pierre Henri Picou

miércoles 15 de septiembre de 2010

Tengo frío

Tengo frío,
tanto tiempo arropado con tu piel
que ahora siento frío
y la ilusión desteñida
rodando en la ansiedad
de un húmedo beso,
cálido abrazo de tus labios
a la desierta marejada de los míos.

Tengo frío
calado hasta los huesos
insolente, enjaulado y martirizando
mis postreras esperanzas.

Tengo frío.

martes 14 de septiembre de 2010

EN MI DÍA




EN MI DÍA

En mi día soñé con mariposas
celeste y grana sus alas bicolores
engrandecí a la suerte
y sepulté los espantos
rociando con sublimes historias
¡tantos soles!

Agradecí tu presencia
como siempre lo hago
y acomodé una lágrima
en mi boca -humedal
no cejé de cuidarte
aún en la distancia
y he resuelto tomarte
aunque me dañe un mal.

Caminé por senderos
rosados e inconclusos
que señalaron tiesos
tus dedos en la fila
de ¡tantas verdes plantas!
que perdí un amarillo radiante
en mi sonrisa.

Enfermé pasional a un verso que suspira.

SUSANA RODRIGUES TUEGOLS
Copyright ©

sábado 11 de septiembre de 2010

Grito en el oceano

No se si es luz o tiniebla

Si oriente o poniente

…allá…al final

Donde el horizonte se pierde en una sombra

Del mar embravecido queriendo arrancar

Penas, lagrimas, dolor en el alma

Noche azul

Silencio en la oscuridad

El silencio que dejo el eco de aquel grito

Cuando quise absorber

La cruel realidad

No se si es luz o tiniebla

Si es sueno o verdad

Mi cuerpo se hunde en el océano

Que irremediablemente

No puedo abarcar

Mar que penetra en mi cuerpo

Lagrimas que no quieren escapar

Devolviendo la sombra a la luna

Y la luz a su inmensidad

Por Mery Larrinua

www.merylarrinua.blogspot.com

viernes 10 de septiembre de 2010

Cuando te vi

Cuando te vi,
el peso acumulado
de miles de instantes reprimidos,
contenidos, maniatados,
se liberaron salvajes
y cayeron sobre mis hombros
indefensos, descubiertos.

Jamás olvidaré nuestro reencuentro.

jueves 9 de septiembre de 2010

"El invierno por sorpresa"

El invierno por sorpresa


H
oy día viernes,
bajo por la calle hacia el invierno,
pensando en puentes y en paraguas.
Es el día perfecto para deambular diarios,
escribirlos y tacharlos,
calibrar escenarios, comprarse un chubasquero.

Hoy día viernes, te espero
sentada de piernas cruzadas viendo llegar el anochecer
de una lamparita,
embriagada por colores intensos
y el claxon de los coches que me habla.

Hoy día viernes,
me preparo para atravesar paredes y huracanes,
para pisar sus calles húmedas que esperan impacientes
mi llegada,
mi alegría de risa consentida.

Hoy día viernes preparo la maleta,
digo adiós a los vecinos que me miran con nostalgia,
me despido del verano y sus pensamientos trasnochados,
me adentro en el invierno
que me acoge con un beso húmedo que llega por sorpresa.

© Virginia Fernández “El invierno por sorpresa”

jueves 2 de septiembre de 2010

Acantilado

El café estaba amargo,
el sol sofocante,
el alma perdida
buscando un reposo
decapitado.
No encontraría
aquello que perdió
y buscaba.
Al menos,
no lo encontraría
en el acantilado
de los recuerdos
.....................perdidos.