domingo, 13 de agosto de 2017

Libro huérfano. Carmen Aliaga



Se trata del volumen 75 de la colección Papeles de Trasmoz, editado por Olifante Ediciones de Poesia. Es un libro de bolsillo, muy práctico para tenerlo a mano, de unas 60 páginas con un diseño sobrio más que aceptable.
 
No quiero apresurarme, el día de hoy, como el de ayer, está ventoso en esta Costa de Almería donde ha venido la poeta desde Zaragoza. No obstante, leo su libro aventurándome en la metafísica de sus versos, esa complejidad entre la vida y la muerte que como un enjambre de algas bioluminiscentes nos muestran un camino de luz o de oscura cerrazón.
 
Precisar que escuchar a Carmen Aliaga es bueno para la poesía, ella siembra afición, su voz impone silencio, llega con la cadencia justa, el ritmo justo, la sonoridad justa. Carmen lee y recita, recita y lee, y en ambos casos la emoción verso a verso, poema a poema, está asegurada a través de su voz serena, afable y bien timbrada, logrando transmitir al oyente serenidad y buen oficio.
 
Libro huérfano está dividido en tres partes: I Gestación, II Alumbramiento y III Orfandad. Hay que precisar que se trata de un libro, un poemario, donde el dolor ahonda, se va gestando en cada verso y de principio a fin un dolor enraizado y en abierto conflicto con la realidad como manifiesto desacuerdo con lo inevitable: fruta que se desploma / hueso que vuelve a tierra.
 
Podría ser un estado de ánimo, podría ser una percepción de la vida, de algún fragmento de la vida;  a lo largo de los tres capítulos que conforman el poemario, se aprecia un equilibrio, y a la vez cierta ingravidez de la palabra en la imagen que de ella misma le devuelve el espejo: –Salir de Dios– / –Entrar a la máquina / Salir del sueño / –soñar ya no me pertenece–.
 
Quizá, en el fondo, también se observa un reflejo de la propia ausencia; sabido es que los versos hablan por uno mismo, a veces sin ni siquiera estar de acuerdo: cuando no coinciden / las manos y las riendas. / El río se derrama / sobre su cabellera. / La montura del llano / no alcanza a sostenerla.
Una hechura de nubes absortas en su propia geografía, tal vez el paisaje infinito del que quisiera huir dejando atrás, si acaso, su propia huella: Una mujer se anticipa a la muerte / ha llegado a ese punto donde queda frenada / la belleza convulsa de la vida.
 
Entre los versos -cortos, ecuánimes- se esconden silencios, una suerte de brújula de qué quiero, adónde voy, quién soy. La poesía es otra vez  puente entre lo material y espiritual que nos conforma como seres humanos con toda su grandeza, sus debilidades y su desesperación.
 
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Vuestro en la poesía
Alonso de Molina
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Ficha técnica:
Carmen Aliaga Sevilla. Zaragoza.
ISBN: 9788494633768
60 páginas. Libro de bolsillo.

sábado, 18 de marzo de 2017

¡Obrajes, Calacoto, Cota Cota! / ¡Miraflores, Irpavi, Archumani! Son Aymara. Poemario de Alfonso Berlanga

 
Pues sí, ya sé que las 16:10 no son horas de desayunar, pero la culpa de mi insomnio la tiene Alfonso Berlanga. Anoche no pude conciliar el sueño hasta pasadas las 04:00, tenía en mis manos su libro SON AYMARA que desde el miércoles, en la presentación del mismo, ya me estaba haciendo guiños. Así que me he levantado sonámbulo, tal vez por eso lo primero que he hecho esta mañana -este mediodía para ser exacto-  ha sido aviar a los gatos, concretamente gatas, les he lavado el cuenco de cristal del agua y el otro cuenco de acero para el alimento dietético para gatos  de la marca que recomienda el veterinario, un jamón pata negra saldría más barato, pero son mis gatas, me acompañan cuando escribo o leo y son las últimas en retirarse cuando me afano tocando la guitarra.

Había pasado la ventolera tarde de ayer con picor de ojos, el levante insiste con la persistencia de un inmigrante en la valla fronteriza de Beni Hassan, Melilla. Preparo té verde, prendo un sándalo, la calma va entrándome poco a poco, me estiro tomando asiento en el chaise longue, impaciente, como mis dos gatas que miran al techo con los ojos muy abiertos,  el libro de Berlanga, en sus páginas finales, persiste insinuándoseme con insolencia cartesiana, estiro un brazo para prender el portátil, con picor de ojos y todavía soñoliento a estas horas en que la primavera se acerca al galope y el viento de levante sopla tenaz a velocidades que harían saltar los radares de tráfico.

Son Aymara

El epicentro del poemario es precisamente el poema Tiahuanaku donde al final de cada estrofa, como una ardua letanía, repite “son aymará, son aymará”, título del libro.

Tiahuanaku descansa dormido en la distancia, / sus huidizos lebreles deambulan desolados, /  los lares insepultos corean sus enigmas / los hijos y mujeres recuentan las estrellas. / Una paz indolente se mueve en los caminos, / el pasado rezuma de astros relucientes, / de destinos perdidos y fuegos recobrados / que en la noche destila la sangre derramada / y la sombra de un tiempo callado para siempre. / Son aymará, son aymará.


 Tiahuanaku es una antigua ciudad arqueológica ubicada en La Paz, Bolivia, muy cerca del lago Titicaca al que también Alfonso Berlanga dedica un poema:

Azul profundo te muestras a mis ojos / mágico mar herrado en tus alturas… Eres grandioso, omnipresente, vivo,… el tiempo que me das, tu tiempo herido.


A través del libro de poemas Son aymara, de Alfonso Berlanga, he paseado las calles de Bolivia, hablado con sus gentes, me he sentado a la mesa con las familias, he compartido los recelos, preocupaciones, miedos e inquietudes del pueblo bolivariano, sus fiestas y folclore, sus gestas del día a día, he viajado en bus:

¡Obrajes, Calacoto, Cota Cota! / ¡Miraflores, Irpavi, Archumani! / voceros en minibús, medio cuerpo en cabestrillo, / pregonan su mercancía a los viandantes, / infernal ruido, gasolinazo en el aire / festejo multiforme de carreras encendidas / y gentes que se apiñan en butacas de trapo.

Este poema, me recordó algunos periplos en Quito, Ecuador, donde en cada parada de transporte público, popularmente  “el trole” suben y bajan vocingleros y mercachifles a ofrecerte un desmedido arsenal de productos insólitos.


La estructura del poemario son versos dilatados, de métrica generosa con base heptasilábica y sus cercanos endecasílabos y alejandrinos, formato en que discurre una gran parte del poemario. En el segundo capítulo del libro, dedicado a la familia, Berlanga exhibe su maestría con los versos alejandrinos a través del único soneto de todo el poemario. “El primogénito”:

Rutilante y altivo, aymará pretensioso, / astuto, caprichoso, enigmático, simple, / profundo en su mirada, en sus ojos de almizcle, / autoritario siempre, callado y perezoso.


En definitiva un libro para conocer e incluso comprender la idiosincrasia de todo un pueblo a través de la  mirada poética de un experimentado poeta que nos muestra con maestría los lugares, las tradiciones y costumbres peculiares enraizadas en el canto, la música,  la danza; el día a día, el arraigo familiar,  la gastronomía, la forma de vestir,  el modo de hablar y comportarse del pueblo de Bolivia.

 
 

Mientras escribo estas letras,  escucho de fondo a Sabina, él dice que lo niega todo, y lo afirma con talento y solera, yo mismo, como Sabina, también lo niego todo porque aún no estoy convencido de nada!


Vuestro en la poesía
Alonso de Molina


 

viernes, 6 de enero de 2017

Kahlil Gibrán. Pequeño homenaje




Kahlil Gibrán. Líbano 6 enero 1883 - 10 abril 1931.

 

Kahlil Gibrán, poeta, pintor, novelista y ensayista libanés nacido, en el seno de una familia humilde, segundo de cuatro hermanos, en Bisharri, (Bsharri, Becharre) Líbano, el 6 de enero de 1883 y fallecido el 10 de abril de 1931. Gibran Kahlil también es conocido como el poeta del exilio.  Su muerte se determinó que fue por cirrosis en el hígado y tuberculosis.

 

Fue, Kahlil Gibrán, uno de los primeros autores que lei. Obras como "El profeta", "El maestro", "El loco"... me acompañaron durante buena parte de mi adolescencia.

Sus obras han sido traducidas a más de veinte idiomas.

 

Selección de poemas

 

---EL AMOR (del libro El profeta)

Dijo Almitra: Háblanos del Amor.

Y él levantó la cabeza, miró a la gente y una quietud descendió sobre todos. Entonces, dijo con gran voz:

Cuando el amor os llame, seguidlo.

Y cuando su camino sea duro y difícil.

Y cuando sus alas os envuelvan, entregaos. Aunque la espada entre ellas escondida os hiriera.

Y cuando os hable, creed en él. Aunque su voz destroce vuestros sueños, tal como el viento norte devasta los jardines.

Porque, así como el amor os corona, así os crucifica.

Así como os acrece, así os poda.

Así como asciende a lo más alto y acaricia vuestras

más tiernas ramas, que se estremecen bajo el sol, así descenderá hasta vuestras raíces y las sacudirá en un abrazo con la tierra.

Como trigo en gavillas él os une a vosotros mismos.

Os desgarra para desnudaros.

Os cierne, para libraros de vuestras coberturas.

Os pulveriza hasta volveros blancos.

Os amasa, hasta que estéis flexibles y dóciles.

Y os asigna luego a su fuego sagrado, para que podáis convertiros en sagrado pan para la fiesta sagrada de Dios.

Todo esto hará el amor en vosotros para que podáis conocer los secretos de vuestro corazón y convertiros, por ese conocimiento, en un fragmento del corazón de la Vida.

Pero si, en vuestro miedo, buscareis solamente la paz y el placer del amor, entonces, es mejor que cubráis vuestra desnudez y os alejéis de sus umbrales.

Hacia un mundo sin primaveras donde reiréis, pero no con toda vuestra risa, y lloraréis, pero no con todas vuestras lágrimas.

El amor no da nada más a sí mismo y no toma nada más que de sí mismo.

El amor no posee ni es poseído.

Porque el amor es suficiente para el amor.

Cuando améis no debéis decir: «Dios está en mi corazón», sino más bien: «Yo estoy en el corazón de Dios.»

Y pensad que no podéis dirigir el curso del amor porque él si os encuentra dignos, dirigirá vuestro curso.

El amor no tiene otro deseo que el de realizarse.

Pero, si amáis y debe la necesidad tener deseos, que vuestros deseos sean éstos:

Fundirse y ser como un arroyo que canta su melodía a la noche.

Saber del dolor de la demasiada ternura.

 

Ser herido por nuestro propio conocimiento del amor. Y sangrar voluntaria y alegremente.

Despertarse al amanecer con un alado corazón y dar gracias por otro día de amor.

Descansar al mediodía y meditar el éxtasis de amar.

Volver al hogar con gratitud en el atardecer.

Y dormir con una plegaria por el amado en el corazón y una canción de alabanza en los labios.

 

 

---EL MATRIMONIO (del libro El profeta)

(Amaos el uno al otro, pero no hagáis del amor una atadura)

 

Entonces, Almitra habló otra vez: ¿Qué nos diréis sobre el Matrimonio, Maestro?

Y él respondió, diciendo:

Nacisteis juntos y juntos para siempre.

Estaréis juntos cuando las alas blancas de la muerte esparzan vuestros días.

Sí; estaréis juntos aun en la memoria silenciosa de Dios. Pero dejad que haya espacios en vuestra cercanía.

Y dejad que los vientos del cielo dancen entre vosotros.

Amaos el uno al otro, pero no hagáis del amor una atadura.

Que sea, más bien, un mar movible entre las costas de vuestras almas.

Llenaos uno al otro vuestras copas, pero no bebáis de una sola copa.

Daos el uno al otro de vuestro pan, pero no comáis del mismo trozo.

Cantad y bailad juntos y estad alegres, pero que cada uno de vosotros sea independiente.

Las cuerdas de un laúd están solas, aunque tiemblen con la misma música.

Dad vuestro corazón, pero no para que vuestro compañero lo tenga.

Porque sólo la mano de la Vida puede contener los corazones.

Y estad juntos, pero no demasiado juntos. Porque los pilares del templo están aparte.

Y, ni el roble crece bajo la sombra del ciprés ni el ciprés bajo la del roble.

  

---LOS NIÑOS (del libro El profeta)

(Podéis esforzaros en ser como ellos, pero no busquéis el hacerlos como vosotros)

 

Y una mujer que sostenía un niño contra su seno pidió:

Háblanos de los niños.

Y él dijo:

Vuestros hijos no son hijos vuestros.

Son los hijos y las hijas de la Vida, deseosa de sí misma.

Vienen a través vuestro, pero no vienen de vosotros.

Y, aunque están con vosotros, no os pertenecen.

Podéis darles vuestro amor, pero no vuestros pensamientos.

Porque ellos tienen sus propios pensamientos.

Podéis albergar sus cuerpos, pero no sus almas.

Porque sus almas habitan en la casa del mañana que vosotros no podéis visitar, ni siquiera en sueños.

Podéis esforzaros en ser como ellos, pero no busquéis el hacerlos como vosotros.

Porque la vida no retrocede ni se entretiene con el ayer. Vosotros sois el arco desde el que vuestros hijos, como flechas vivientes, son impulsados hacia delante.

El Arquero ve el blanco en la senda del infinito y os doblega con Su poder para que Su flecha vaya veloz y lejana. Dejad, alegremente, que la mano del Arquero os doblegue. Porque, así como Él ama la flecha que vuela, así ama también el arco, que es estable

  

---LA LIBERTAD (del libro El profeta)

¿Y qué sino fragmentos de vuestro propio yo desecharéis para poder ser libres?

 
Y un orador dijo: Háblanos de la Libertad.

Y él respondió:

A las puertas de la ciudad y a la lumbre de vuestro hogar yo os he visto postraros y adorar vuestra propia libertad.

Así como los esclavos se humillan ante un tirano y lo alaban aun cuando los mata.

¡Ay! En el jardín del templo y a la sombra de la ciudadela he visto a los más libres de vosotros usar su libertad como un yugo y un dogal.

Y mi corazón sangró en mi pecho porque sólo podéis ser libres cuando aún el deseo de perseguir la libertad sea un arnés para vosotros y cuando dejéis de hablar de la libertad como una meta y una realización.

Seréis, en verdad, libres, no cuando vuestros días estén libres de cuidado ni vuestras noches de necesidad y pena. Sino, más bien, cuando esas cosas rodeen vuestra vida y, sin embargo, os elevéis sobre ellas desnudos y sin ataduras. Y, ¿cómo os elevaréis más allá de vuestros días y vuestras noches a menos que rompáis las cadenas que, en el amanecer de vuestro entendimiento, atasteis alrededor de vuestro mediodía?

 
En verdad, eso que llamáis libertad es la más fuerte de esas cadenas, a pesar de que sus eslabones brillen al sol y deslumbren vuestros ojos.

¿Y qué sino fragmentos de vuestro propio yo desecharéis para poder ser libres?

Si es una ley injusta la que deseáis abolir, esa ley fue escrita con vuestra propia mano sobre vuestra propia frente.

No podéis borrarla quemando vuestros Códigos ni lavando la frente de vuestros jueces, aunque vaciéis el mar sobre ella.

Y, si es un déspota el que queréis destronar, ved primero que su trono, erigido dentro de vosotros, sea destruido.

Porque, ¿Cómo puede un tirano mandar a los libres y a los dignos sino a través de una tiranía en su propia libertad y una vergüenza en su propio orgullo?

Y si es una pena lo que queréis desechar, esa pena fue escogida por vosotros más que impuesta a vosotros.

Y si es un miedo el que queréis disipar, la sede de ese miedo está en vuestro corazón y no en la mano del ser temido. En verdad, todas las cosas se mueven en vosotros como luces y sombras apareadas.

Y, cuando la sombra se desvanece y no existe más, la luz que queda se convierte en sombra en otra luz.

Y, así, vuestra libertad, cuando pierde sus grillos, se convierte ella misma en el grillo de una libertad mayor.


Selección de textos e imagen Alonso de Molina
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jueves, 29 de diciembre de 2016

Alma muerta por mery larrinua

 
Alma muerta
 
Mi cuerpo cansado…
 mi alma herida,
buscó refugio en el calor de sus brazos,
y como olas en su mar abierto,
liberaron mi necesidad
dejándolo a la deriva.
 
Es cruento, es triste el llanto
cuando desgarra  el corazón
en un grito silente,
cuando una lagrima se vuelve sangre,
de dolor, cuan dura piedra,
agravia, lesiona la vida.
 
Abatida mi razón, mi mente, mi censura
abro camino  y en ese andar lento,
marco mis pasos firmes seguros,
al infinito… dolor de mi alma muerta.
 
Por Mery Larrinua

sábado, 24 de diciembre de 2016

Otra vez la Navidad



 
 
 
Hoy tal vez alcanzarán los sueños a estrenar una blusa nueva mientras lamemos con la lengua los bordes de una copa y alzamos las cejas improvisando frases rimbombantes para desear felicidad y suerte a ritmo de villancicos y emociones convenidas. Desear felicidad es sencillo, lo difícil es alcanzar la felicidad y yo deseo que la alcances sin tener que luchar por ella, pues la felicidad es, debería ser, el estado natural del ser humano.

Feliz Navidad


Imagen.
Niños jugando en su ciudad, Tinerhir, este de Marruecos, al pie del Atlas