jueves, 18 de agosto de 2016

La voluntad quebrada. Javier Arnáiz


Federico, Federico, han limpiado las balas y el fusil con el que te ajusticiaron”. La voluntad quebrada. Javier Arnáiz (bilbaíno nacido en Logroño).
 
 
Muchas veces tu casa son esos espacios, esa arena o esas piedras de cualquier playa, parque montaña, donde te sientes cómodo y te apetece un respiro, un aire, un slow people, en suma una lectura tranquila y algo de música, tal vez Norah Jones o su hermana de padre, la genial compositora e intérprete del sitar Anoushka Shankar, mientras dejas pasar los minutos, las horas, recogido en ese espacio atemporal donde no te sientes aludido por ningún hambre de notoriedad, no es resonar lo que tu pelo –cada vez más gris- te va pidiendo, es un dejarte devorar por la luz mientras celebras la ignición de tu propio mundo interior, eso sí, sin promesas, sin juramentos ni cantos minerales sobre las estatuas de piedra con las que te cruzas como poeta y que a veces parecen cobrar vida, y como percibes que te miran de soslayo, las miras tú alzando tu mentón mientras piensas que será en pocas horas, de un día como el de hoy, cuando la luna llena las abrace y corone sus sienes con su irradiación luminiscente para donarles el brillo que la química de su propio talento no les aporta.
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-“Me exige la ciudad un poema urgente”. Es preclaro Javier Arnaiz al manifestar con su verso esta exigencia ciudadana. Y a eso vamos, porque todo en la vida es un trasiego de causas, ideas y pensamientos. Y la poesía es un flujo, un decidido flujo, con toda la eternidad por delante; en cada época concurren vías de diferentes arquetipos, pero con destino, razonamiento y causas de idénticas formulaciones, consustanciales para el ser humano. “Que cada uno aporte lo que sepa” decía Blas de Otero, y Javier Arnáiz parece tomarle el relevo hablando, escribiendo, de la manera más natural, más llana y más explícita.
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En estos días de mediados de agosto, se cumplirán 80 años de la muerte, mejor debería decir crimen, de Lorca. Un libro como el de Arnáiz nos viene a demostrar que España -¿solo España?- no ha avanzado gran cosa en derechos sociales, que seguimos siendo alienados por un sistema que camina, nos hace caminar, sin rumbo con una trayectoria desoladora. “Qué tiempos serán los que vivimos, que hay que defender lo obvio” decía Bertolt Brecht; “Federico, Federico, han limpiado las balas y el fusil con el que te ajusticiaron", como si el tiempo se hubiera detenido en los versos de Javier Arnáiz, “Y llueve, llueve y llueve, sobre Bilbao llueve”.
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Muchas veces leemos o escribimos poesía como buscando algo que necesitamos encontrar sin saber ciertamente qué es lo buscamos: “En esta noche que habitamos / escribo / donde no soy / y estoy ausente. / Es la misma caverna luminosa / del tiempo”. –Toda poesía es misteriosa, decía Borges. Pero yo creo que escribimos para salvar al mundo, para salvar al mundo, sí, de nosotros mismos. Esa es la parte más cruda y trágica del poeta, pretender salvar lo que está condenado desde la noche de los tiempos.
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Javier es de lengua clara, ávida, transparente, y exhibe, en sus textos, un enorme apetito, una voracidad de palabras como si quisiera morder, clavar sus dientes en lo que por convicción sostiene que es un sinsentido, los muros, las alambradas, las fronteras… son una vergüenza, una humillación para las personas y un fracaso del ser humano, de sus dirigentes: “No quiero pueblos divididos, / no quiero fronteras dibujadas, / ni alambradas que cierren los caminos”.
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Pero calma, Javier, quizá no lo tengamos todo perdido, tú lo has escrito en verso: “Nos podremos sentir libres, / vivir eternas noches / por la gran avenida de la muerte”. Como tú, este que escribe, también ama a Bukowsky.
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Y que es que no leemos ni escribimos sólo por la belleza de la palabra, el poeta escribe porque es persona que busca la parte hermosa de la vida, incluso en circunstancias adversas: “tengo frío, / la estufa está apagada, / cortaron la corriente /… Me gusta ver tus ojos / con la luz de la vela, / relumbran diferentes, / se acentúa / el dulzor amarillo de la llama”.
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En el fondo, a fin de todo, Javier Arnáiz es un hombre hogareño, familiar, en “La voluntad quebrada”, libro de poemas que estamos comentando, el poeta, dedica entrañables poemas a su esposa e hijos con una ternura que hace más bella la poesía y el amor. “La casa está tranquila, / hay silencio, la tarde pasa lenta / con la vida agitando en sus pupilas”.
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Arnáiz, es amigos de sus amigos, les duele el dolor de su gente, y lo expone en poemas elegíacos recordando a poetas –amigos- que ya partieron como Oscar Alberdi, González de Langarika y Sergio Oiarzabal.
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Mejor que siga la poesía, que no calle el cantor, porque: “Si se calla el cantor calla la vida “.
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Enhorabuena a Javier Arnáiz por esta nueva entrega poética que merece ser leída y ocupar un espacio en las estanterías de hogares, empresas, instituciones, centros de enseñanza…

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Vuestro en la poesía
©Alonso de Molina
 

miércoles, 10 de agosto de 2016

Días pares e impares. Julián Borao



Escribo desde el cero, sumo y resto palabras buscando un resultado”.
Julián Borao. Días pares e impares.

Son las 9 de la tarde. Es una hora amorfa. Imprecisa. Pero es una buena hora, más si la tarde ha logrado calmar el viento de estos días. Las noticias de la tele solo hablan de los Juegos Olímpicos, de los tejemanejes politicastros y de la media hora de fama del friki o la famosilla de turno. Desde hace dos días, quiero decir dos noches, vengo escuchando a Ella Fitzgerald y Joe Pass, si el álbum de ambos “Duets in Hannover – 1975” me gustó, “Again – 1976” me deja prendado de la voz de Ella;  la Fitzgerald muestra todo el dulce y toda la sensualidad como para hacer que te eleves con la calma tranquila del incienso.  Él, Joe Pass, logra que la guitarra parezca un piano de cola por la sonoridad y la limpieza de sus notas. El tardío té de hoy no pierde su fuerza, lleva azahar, son hojas puras que hacen calmar aún más el buen temple de la tarde. Tarde, otra más, que tengo entre mis manos el libro de poemas “Días pares e impares”, firmado, como no, por su autor, mi amigo, Julián Borao.

Es difícil escoger solo algunos versos. Días pares e impares, de Julián Borao, es un libro denso, con una madurez poética que advierte que hay poeta para rato, para muchos años; respecto a obras anteriores se advierte un uso más desenvuelto del lenguaje y logra expresarse meridianamente y a través de poesía, sobre los acontecimientos que han sucedido en un espacio importante de su vida: “De entre todas las vidas que he podido vivir / me aferro a las cuestiones del instante”. Borao se manifiesta en estos versos, de calado zenista, con la complejidad del que se afirma cómodo en el vacío existencial, a la vez que busca “las palabras conocidas” para dejarse llevar en “este extraño asombro de existir”.

¿Es un libro autobiográfico? No necesariamente, pero el poeta, en Días pares e impares, nos permite entrar en su propio mundo ahondando en el misterio del tiempo, de los días, lo perdido, lo vivido, lo recobrado… y a la vez, Julián Borao, nos invita a penetrar en los recovecos del ser humano, en su naturaleza más íntima, haciendo de la poesía una página en blanco que –antagónicamente- lo muestra todo.

“Escribo desde el cero, sumo y resto palabras buscando un resultado”. Quién nos puede asegurar que no busca, la poesía, nuestros ángulos oscuros; esa parte desconocida, intrínseca, que nos despierta sensaciones que oscurecidas nos habitan como costras soldadas a las emociones. Y,  milagro, simplemente un verso, nos hace tragar saliva despertándonos sensaciones latentes, tal vez vencidas, arrinconadas en alguna cavidad vacía, en algún ángulo muerto de nuestras emociones. Julián Borao, expone en Días pares e impares, una poética humanizada, empática con los lectores que podrán verse reflejados en muchas de sus elucubraciones.

Percibo la poesía de Julián Borao, como una poesía orientada hacia la búsqueda de una lírica  libre de artificios pero a la vez rica en recursos estilísticos. “No sé dónde ha quedado la mañana / no sé dónde han quedado mis olvidos / se han quedado, quizás, en la otra vida / que persigue la vida que ahora vivo / y que secuestra a veces las mañanas / que sin saberlo quedan para siempre”.

Tantas veces que no sabemos expresar con palabras nuestras emociones nuestros sentimientos y lo peor, no sabemos o no nos atrevemos a expresarlo con acciones sencillas como una sonrisa, un guiño de ojo, un apretón de manos, un abrazo, un beso... La poesía es capaz de hallar nuestros ángulos oscuros y ayudarnos,  a salvar cualquier obstáculo emocional, tal vez mental. “Quizá intenté vivir cada minuto / o reinventé rutinas / del código que habita en lo escondido”.

En un poema las palabras no son palabras. Las palabras pueden ser un rumor a mar, un aire lleno de oxígeno, un horizonte amable, un amor, un recuerdo entrañable, una puerta abierta, un hogar. “Pueden mis ojos perseguir la sombra / de los días que vuelven / recordando tu nombre”.

El lector tiene la opción de leer un poema o no leerlo y si lo lee tiene, tiene la facultad de interpretarlo,  de ver pájaros o nubes negras. El lector es el verdadero protagonista y  dueño del poema. El poeta no. El poeta, en cambio, no tiene la oportunidad de escribir lo que desea escribir. El poema se escribe por sí mismo, el poeta es tan solo un instrumento de la poesía. Y el poema puede ser esa ráfaga de viento que abre las ventanas para mostrarte ese mundo que tal vez tenías arrinconado en algún ángulo dormido de tus emociones. Lector y  poeta son complementos del poema.

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Alonso de Molina

 

martes, 2 de agosto de 2016

Cafeína para insomnios promiscuos. Amaia Barrena




Esto me sucede por haberte besado por encima de mis posibilidades

Escucho a B.B. King. La tarde está en calma, apenas alguna suave brisa que tan dócil se puede tocar con el rostro de frente sin que pestañeen los ojos; breves ráfagas de aire que -aun viniendo sin nombre- sé que se dirigen a mí. Sientan bien a estas horas en que el calor del último día de julio parece darnos tregua y permite el acomodo en la terraza. Bebo té. Una mezcla de té verde, té jazmín y yerbabuena recién cortada. En la mesa varios libros de la última redada –Javier Arnáiz, Julián Borao, Óscar Alberdi, sí, también el recordado Oscar, y Amaia Barrena-. Tengo que decidirme por alguno. Son cuatro libros de poemas y me están mirando, yo también los observo mientras escancio un primer vaso de té desde una altura suficiente como para que coja oxígeno y potencie su sabor.  Bebo un primer sorbo en  tanto me hago la pregunta de siempre, – ¿qué puedo esperar de un poema, de un libro de poemas? – ¿Acaso sonreír, pasar un rato agradable, los tópicos de siempre, tal vez emocionarme…? De momento esto es lo que hay, unos textos, un puñado de poemas, un firme para respirar –supongo-  y de alguna manera nos curte y nos recuerda que seguimos siendo humanos, demasiado humanos, con sus emociones, sus dudas, sus debilidades, sus virtudes y sus miedos.

 Sin mirar al montón de libros que aguardan sobre la mesa, estiro el brazo derecho, mientras el izquierdo asciende nuevamente dirigiendo el vaso de té a mi boca, y cojo uno de ellos, el azar ha querido que sea el de la jovencísima Amaia Barrena.

CAFEINA PARA INSOMNIOS PROMISCUOS. El título ya es suficientemente sugerente como para entrar sin llamar. Las letras, los versos de Amaia Barrena me reciben de buen grado. Leo el prólogo y conforme avanzo entre las páginas parece que el libro va creciéndose a la vez que mi interés por leerlo de principio a fin. 

Antes de seguir debo decir que soy una de las personas afortunadas que ha recibido CAFEINA PARA INSOMNIOS PROMISCUOS firmado y dedicado por la propia autora. Y antes de seguir mi reseña, debo decir además que a los pocos minutos de despedirme de Amaia ya empezaba a extrañarla.

La poesía de Amaia Barrena está surtida de figuras alegóricas, imágenes y metáforas que se apoyan unas con otras para crear estrofa tras estrofa un mundo donde la sensualidad, el erotismo y el amor, es mostrado a través de un lenguaje fresco, campechano, directo, pero a la vez antagónico, con toda la fuerza, las dudas y la  disconformidad propia de la juventud de la autora. El amor como actitud ante la vida, como una apuesta al todo o nada: “llevo tantas copas encima que no me caben en el lavavajillas, que colgarme de un árbol sin banqueta habría sido menos estúpido y más productivo que colgarme de ti”.
Su lenguaje es urbano, coloquial, lleno de matices, algo irónico, sarcástico: “ soy el tornillo que te falta para comprender cuánto necesitas un amor pasado de rosca”.

Amaia Barrena, escribe desde la perspectiva de sus años, es poesía libre, pero no pierde ritmo ni interés la lectura de sus versos, sabe conjugar los tiempos y mantener en vilo al lector: “por fortuna para mí, mi pie derecho se ha quedado sordo y se niega, dado su estado, a seguir bailándote el agua al segundo paso de vino, a ofrecer mis labios tras el tercero como un sólido aceite con el que engrasar las húmedas bisagras de tus piernas”.

Es además ingeniosa y divertida sin dejar de ser poesía lo que escribe: “No encuentro el bar con la barra de pegamento apropiada para suturarme el ánimo roto”, o “crees que podríamos construir juntos el metálico esqueleto de un monopatín y darle esta vez a nuestro amor paralítico la oportunidad de ir sobre ruedas”. Nos lleva verso a verso, Amaia Barrena con su lenguaje intenso a conclusiones como esta: “Sí, me merezco esta crisis nerviosa. Esto me sucede por haberte besado por encima de mis posibilidades”.

Prosigue Amaia Barrena con un repertorio algo inusual en poesía, mezclando versos con ibuprofenos, vitrocerámicas, Chupa Chups, dietas celíacas, tallas, Ikea… y todo este desvarío por un tropieza con la cafeína para insomnios promiscuos: “Me gusta tenerte en la punta de la lengua, pronunciarte sin preservativos. / Lástima que ya vuelva a ser viernes, ahora que no recordaba que no me quieres como te quiero. / ”el mundo es un pañuelo de papel que a cambio de un beso tú me vendes en cada semáforo en que nos detenemos”.

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.Imagen del autor

 

lunes, 4 de julio de 2016

Afganistán. Diario de un soldado. Guillermo de Jorge


 
 

 Algo ocurre cuando uno puede sentirse cazador o presa. Una crispada razón que nos lleva a refugiar nuestra individualidad en el seno mismo de la palabra, llámale servicio a la patria, oficio o culto, llámale liturgia, ceremonia… llámale X,  llámale poesía.
 
 En el libro “Afganistán,  diario de un soldado”, del que es autor Guillermo de Jorge, las distintas secciones van precedidas de reflexiones del propio autor y citas célebres -más o menos conocidas- que van metiendo al lector en las entrañas  de lo que viene a continuación, como una advertencia para que preparemos el cuerpo y la conmoción, y que las sacudidas no nos afecten demasiado.
 
 Pero no tema el lector, no es un libro que trate exclusivamente de la guerra, no son escritos de muerte; se trata de textos, poemas, que se expresan  desde la emoción más íntima, como alaridos que irrumpen despertando emociones en circunstancias extremas donde tú como persona, eres tan sólo parte de la casualidad, como si en una partida de dados te hubiera tocado alejarte de lo que más amas –esposa, hijos, familia, amigos…-  para pelear contigo mismo:  "yo| ,| aquí| , |un| hombre libre tan sólo| preso de los hombres| que luchan| golpeando las puertas del infierno".
 
 Así, las manos del soldado respiran con entereza, sin querer ser un depredador para él mismo y sin temor a enfrentarse con la realidad de su oficio, apunta con sus letras al dolor, pero también a la vida, en la certeza de que en el peor de los casos, si se ha de morir: “morir con la firme convicción de que hicimos todo lo posible por evitarlo”.
 
 Afganistán,  diario de un soldado”,  puede despertar en el lector recónditas emociones, algún impulso atávico;  puede provocar miedo, el hombre al acecho del hombre, el ser humano con la insufrible responsabilidad de tener que matar y de tener que exponerse a ser matado, sin que la mano del que dirige el rebaño no se exponga a una sola salpicadura de sangre; pero la tinta con la que firma las órdenes no detiene hemorragias ni llantos ni lutos ni huérfanos ni exilios ni pobreza ni hambre… “aborrezco a un dios que nos ha hecho | a su imagen y semejanza | : | ser miserable no tiene límites para el hombre.
 
 La principal virtud en el ejército es obedecer;  la virtud de pensar no está contemplada en la disciplina militar. El mundo es una trinchera que se explaya. Los soldados mueren y matan en pos de la paz. Pero no aprende el mundo de experiencias pasadas y la guerra va ocupando nuevas posiciones siendo imposible saber dónde está la guerra y, quien es el enemigo. Tan sólo hombres como simple instrumento de los hombres que desde los despachos imperan y deshacen el mundo: “Hay muertos que no hacen ruido, como los que mueren en silencio, mientras lees este diario”.
 

 Imagen portada del libro, autor Fernando Barrionuevo.

sábado, 18 de junio de 2016

La Náusa. Soy como un ojo pegado a mi conciencia. El mundo poético de Alonso de Molina


Alonso de Molina. Almería. 1960. Cofundador del Grupo Poético Alaire. Impulsor del movimiento poético Lyric Storm. Miembro de Poetas del Sur. Colaborador habitual de la Revista Alaire Bienestar-Ciencias-Arte. Promotor de los Portales de Poesía Poetas de Hoy y Blog Poetas de Hoy. Editor del Blog de Poesía Los Otros que me forman. Publicado un poemario y nueve antologías de las cuales tres como coordinador y unos cuarenta artículos y entrevistas.

Coautor, junto a otros autores, del libro colectivo “Odaldecir Poemas en Lengua Castellana” editado en Buenos Aires (Argentina) durante el mes de julio del año 2003. En el mismo año aportó sus textos a la antología poética "21 Poetas por la Paz" (Australia). Ha sido antologado en el "Libro de Poetas 2004" (Córdoba, España). Algunas otras creaciones  (artículos, micro relatos,..) están expuestas en distintos blogs de Internet y en edición impresa en varios números de la revista "Transparencias" editada en Almería (España) y en la Revista Alaire Bienestar-Ciencias-Arte. En marzo de 2007, la editorial Albatros Press incluye uno de sus poemas en la Antología Poética "El Sol Desmantelado" en conmemoración del Centenario de poeta W. H. Auden. En enero 2009 su poemario La Memoria Fragmentada es incluido en la Antología publicada por la Editorial Alaire y este mismo año coordina la Antología Poética Universos Diversos. Poesía del Siglo XXI donde participan un total de 22 autores, 11 hombres y 11 mujeres. En 2007 y 2008 coordina las antologías Un Mundo y Aparte y Área Reservada publicadas en Bubok Publishing. En julio 2010 se presenta " Tributo a Sabines: he aquí́ que estamos todos reunidos", donde es igualmente antologado junto a otros 50 autores de España, Argentina, México y Chile. En octubre 2011 coautor de la Antología Poética "Árido Umbral" junto a otros 13 autores, publicada por Editorial Alaire. Referencias, muestras y reseñas poéticas en diversos portales de Internet. Desde 2008 viene participando en jornadas, recitales y encuentros de poesía como el Parapanda Folk, Festival Grito de Mujer; Encuentro Nacional de las Artes y de las Letras del Mediterráneo, Poesía contra la barbarie; Poetas contra el desaliento; Senderos de Poesía en la Naturaleza; Yoga y Poesía, Poesía sin promesa, Poesía de Cercanía,… y más recientes colaboraciones “Velorios Poéticos de Almería”, “Antología Homenaje a José Angel Valente” y “Antología Más Allá del Sur” en este 2016.


VIERNES, JUNIO 17, 2016

Poética
 
 

Concuerdo con mi admirado Antonio Gamoneda al afirmar que el poema es más poesía cuando es capaz de construir una visión del mundo acorde a una determinada manera de ser, pensar, sentir.  Una poesía introspectiva, filosófica, simbolista, como llave que abre otros mundos, como de similar manera manifestara Vicente Huidobro en “Arte poética.
Artículo completo en La Náusea


http://lanausea2000.blogspot.com.es/2016/06/soy-como-un-ojo-pegado-mi-conciencia-el.html


 

jueves, 28 de abril de 2016

“Gotas de luz viva”. Carmen Albertus



“Gotas de luz viva” es el libro de poemas de Carmen Albertus que estoy leyendo de los cuatro que han llegado a mis manos con dedicatoria incluida.
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Conozco a Carmen Albertus desde hace ya bastantes años, más de 15. Coincidimos además en el “Encuentro de Poetas de los Tres Mares. Valencia 2006” y la recuerdo como una persona comprometida con la poesía, afable y abiertamente generosa.
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Tal vez porque la conozca, me sea sencillo, además de agradable, comentar un poema, un libro de poema de Carmen Albertus, pues la poeta se maneja bien tanto en verso libre como en estructurado como el soneto, pero es, a mi modo de ver, en verso libre donde Carmen  combina magistralmente innumerables recursos expresivos para recrear en el lector las más diversas emociones:
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“Todo se conjuga cuando la tempestad se abre / frente al acantilado, allí el diablo nos tienta, / la muerte se disfraza de beso y el destino se cumple.”
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“Poesía es una expresión artística a través de la palabra ya sea en verso o prosa y realizada de forma que nos hace amarla y nos produce un deleite espiritual”. Bien cierto es que el arte es captado de diferente manera por cada persona, pero esto es lo que dice la Real Academia Española y lo matiza el prologuista de “Gotas de luz viva”, Jerónimo Muñoz, exteriorizando esta definición de poesía tras mezclar muy  acertadamente las definiciones de “poesía” y “belleza” que hace la RAE.
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La poesía de Carmen Albertus es una poesía donde la naturaleza, el amor y la rotundidad de la vida abren sus ventanas para acariciar y gritar retumbando como un eco, poesía de la experiencia, tal vez, pero siempre poesía de compromiso con la realidad de la vida y la existencia humana.
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Gracias Carmen por el regalo de tu poesía!.

martes, 12 de abril de 2016

Alonso de Molina entrevistado por Lissette Ambrosio Rivas



Conversando con Liss   
Por: Lissette Ambrosio Rivas
 Miembro del Consejo Editorial de
'Creatividad Internacional'
 
 
ALONSO DE MOLINA
 No busco el verso ni el poema, creo que el poema sale a mi encuentro, la ha tomado conmigo y me busca
 
 
¿Qué lo impulsa a escribir?
En realidad no sé muy bien qué me impulsa a escribir,  pero pudiera ser que escribo para crear un espacio particular, íntimo y propio donde encontrar respuestas sobre mí mismo en particular y sobre el ser humano en general en una sociedad que hemos creado entre todos y en la que cada vez nos invade una enorme  y compleja paradoja, se comparte más, estamos más cerca unos de otros, mejor comunicados pero se habla menos, se dialoga menos; en la poesía he encontrado un excelente medio de expresión, un hondo pozo de conocimiento donde te obligas a una búsqueda constante en pos de entender la vida; siendo impulsivo, algo osado me gusta observar y experimentar con todo lo que a mi alrededor acontece, soy consciente que es preciso equivocarse para poder acertar, que es necesario conocer lo oscuro para valorar la luz.
No soporto la hipocresía ni las verdades a medias, me gusta ir directo, a bocajarro, en pos de la verdad, no se estar callado, digo lo que pienso y muchas veces no pienso lo que digo. En el fondo, la poesía no sirve para nada pero invita a la reflexión, mata algo la soledad y a veces incluso divierte.
 
 
¿Cuáles han sido  sus lecturas preferidas
Puro autodidacta. No tengo un currículum académico. Soy, tal vez, de los que han vivido, y vivo, a salto de mata; mi educación más que precaria es nula, así y todo, llevado por algún atávico instinto, procuro apartarme de la mediocridad, de ese asfalto hirviente que te quema los pies y te hace tragar saliva mientras apartas la vista de lo mezquino y vulgar. Acaso hubiera deseado  tener estudios sobre letras y filosofía de la vida, pues a pesar del tiempo que ha transcurrido desde que nací y los kilómetros que he recorrido, me siento a veces náufrago incapaz de entender a las personas y comprender lo que ocurre en el mundo. Tampoco, culturalmente, es que haya vivido debajo de un puente, no soy del todo un menesteroso cultural, pues de niño leía a El Capitán Trueno, el TBO y me desternillaba con Mortadelo y Rompetechos mientras leía el Tío Vivo.
De muchacho me sonreía con Mafalda, me encandilaban los versos de Lorca, Miguel Hernández, Machado... y me alborotaron poetas como Leonard Cohen, Jaime Sabines  o Carlos Edmundo de Ory. Después fueron llegando Neruda, Pablo De Rokha, Vicente Huidobro, Walt Whitman, Baudelaire, Cortázar, Paul Éluard, Borges….
De joven tambien me gustaba leer el Tao Te King de Lao Tsé y los aforismos de Nietzsche; leía los Yoga Sutras de Patanjali y por mi enorme afición a las artes marciales leía con devoción al maestro zen Taisen Deshimaru. Y algo me debe de quedar de este apego oriental, pues en los útimos años vengo leyendo a autores japoneses como Haruki Murakami, que espero que por fin le den el Nobel de Literatura porque lo merece, como ya ocurriera con su compatriota Yasunari Kawabata que ha sido hasta ahora el único japonés galardonado con el Nobel de literatura.
 
 
 
 
¿Piensa que ha tenido alguna influencia o cuáles?
Me declaro omnívoro. Y como a Borges, no me interesan los multitudes, escribo para mi propia vanidad, para resguardarme del soliloquio que prevalece en mí y escribo también para los desatinados que opten por leerme; prefiero individualidades, personas con cara y nombre propio y también coincido con Borges en que solo leo lo que me engancha desde el primer momento, si una lectura me aburre cierro el libro.
-Influencias? Soy influenciable, pero no suelo adoptar ningún tipo de influencia. Soy omnívoro -ya digo- y picoteo de todos los platos que atrapan mi interés. No busco el verso ni el poema, creo que el poema sale a mi encuentro, la ha tomado conmigo y me busca, a veces frontal o verticalmente, otras al trasluz, pero me busca como el que busca un día de lluvia en el desierto o un vientre contorsionista con suficiente cintura como para esquivar las trampas de la cotidiana realidad. 
 
 
¿Cuáles han sido sus motivaciones más recientes para escribir?
En los últimos meses estoy recopilando escritos míos que datan desde los inicios de los foros poéticos en Internet, desde el año 2000 concretamente. Observo que hay muchísimo material y que justamente por no poseer una educación literaria mi forma de escribir es bastante distinta a muchísimos otros, eso me hace sentir diferente y me anima a emprender proyectos que estaban relegados, puesto que pasados los cuarenta, literariamente Inédito, me sentí claramente aludido, ya no sería nada en la literatura, mis textos quedarían relegados a poquísimos lectores, probablemente a ninguno, a lo más podrían permanecer virtualizados en algún blog, confinado a la indiferencia de millones de caracteres en código binario que nutren la maraña de Internet.
Así que lejos del desánimo estoy preparando una extensa bibliografía de trabajos inéditos -unos 18 libros de poesía que se distribuirán próximamente en digital- además de estar inmerso en dos trabajos literarios –una novela y un libro de poemas con algunas variables inéditas- que espero que este 2016 vean la luz y puedan ser distribuidos en España y Latinoamérica.
 
 
¿Su rutina diaria tiene alguna relación con sus hábitos poéticos?
Tengo mi propia empresa. En la vida diaria, me desenvuelvo como gestor de proyectos, project manager como se dice ahora, intento coordinar más que liderar, cohesionar planteamientos e ideas y emerger siempre, constantemente startup.
 
 
¿En estos momento, cuáles son los libros que sientes más cerca de ti?
Me gusta la literatura japonesa, me gustan los manuales sobre yoga y cultura oriental, poesía debería leer más, apenas si leo lo que yo mismo escribo, una vez descargado me olvido, como reza el Tao Te King, acabada la obra y el mérito cumplido, lo oportuno es retirarse.
Aprovecho para saludar a todos los amigos, compañeros y compañeras que tengo en Creatividad Internacional y agradecerte, Ismael, tu buen talante, así como la buena acogida que siempre me has dispensado.