martes, 17 de febrero de 2009




Morocha de arrabal

A Dora Romano, in memoriam


En el patio la sombra anochecía

un enjambre de sueños y rosales,

ella bailaba el tango y florecía

aún quedan de su brillo estos retales.


Cotidiana cerró el último día

y se entregó a la noche, a sus caudales

aguas sin fin. No supo de agonía.

Valiente y generosa fue a raudales.


Morena, de sonrisa abastecida

-dejó al nenúfar donde el sol lo espíe-

cuando su voz batió la despedida.


Tal vez soñó que el tiempo se deslíe

porque al cruzar la puerta de salida

ladran los perros que la muerte engríe.

6 comentarios:

Alejandra Menassa dijo...

Es un tango Paula. ¿lo leiste con música de Piazzola?.
Un beso

Alonso de Molina dijo...

enorme facilidad la tuya Paula para la bestia, le temo tanto que cuando me castigo me impongo un soneto (que pocas veces logro terminar) te felicito, y si, como un tango triste.

un abrazo

.

Antonio del Camino dijo...

Paula, hermoso y sentido soneto, en el que, por lo que veo, has optado por serventesios en lugar de cuartetos, dándole con ello una cadencia distinta a la lectura, no sé si más fluida, pero sí diferente y grata. Hay versos que me atraen me manera particular: "Morena de sonrisa abastecida", que me recuerda (sólo recordar, eh) a aquel, "moreno de verde luna"; o esos dos primeros versos con que comienzan a situar el doloroso y sentido "planto."

Enhorabuena. Y gracias por compartirlo.

Saludos.

Safo dijo...

Simple y Llanamente...
Precioso!!
Has Logrado Teñir de ritmo
El compás de cada renglón.
Un cálido saludo.

Laura Gómez Recas dijo...

Precioso tu poema. Se desliza entre el aroma del tango. Bien podría serlo. No así, un soneto, pues no hay cuartetos, sino serventesios y por alguna cosa más.
Me ha gustado mucho.
Laura

anuar bolaños dijo...

Paula Malugani,

¿Cómo es que me siques, qué tanto te acercas, qué ves cuando me lees?

anuar iván.