sábado, 28 de febrero de 2009

EVOCACIONES.

La vida, tras esa oscura cortina de sueños,
se desvanece cuando hablas
y espero respuestas que siempre quise.
Qué fácil sonreír mientras te oigo,
qué fácil averiguar tu gesto amable.

Remueves el fondo
por tantos hechos y no
que fueron cayendo
tras siglos de inconfesables anhelos,
unos tras otros ocultando lo que se es.

Haces que me descubra,
quede virgen ante ti,
me asuste y vague desnuda,
repitiéndo insistente, cuan letanía,
los versos del ayer.

Haces quedarme aquí,
en silencio, a solas,
tan tarde para los que me rodean,
para escribir estos versos;
a cambio, yo sólo te pagaré
con una sonrisa.

Quizá, la noche nos haga diferentes,
seamos otros, permitiendo el paso
a lo que brinda su tentadora oscuridad.

Me maldigo por no acariciarte,
por no tomar tus obsequiosas manos
y beber del elixir que ofrece la frescura
de quien trae, de otras tierras,
la tan querida esencia del deseo.

No me olvides; en mis sueños,
después del ensordecedor día,
siempre está la brisa del rincón sombrío,
en el que yacen lágrimas no derramadas
por tantas cosas perdidas.

4 comentarios:

Francisco Javier Illán Vivas dijo...

Siempre me ha evocado muchísimos sentimientos las "lágrimas no derramadas", y tu poema ha vuelto a hacerlo.

razul dijo...

Me alegro. Porque eso significa que soy capaz de transmitir. Muchas gracias.

Mónica Angelino dijo...

"...siempre está la brisa del rincón sombrío..."
Muy bueno!
Un beso.
Mónica

razul dijo...

Gracias Mónica. Un beso.