jueves, 20 de enero de 2011

La luz escondida

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ÁNGELES DE ACERO

No podemos vivir en dos orillas,
expulsar demonios por la boca
sin sentir el calor del sudario
en la frente de los débiles.
Derramar cascadas de luz
sobre crines de asfalto
y levantar estatuas de papel
en las oficinas del pánico.
Ya duermen los abedules
bajo un hechizo de hembras,
no hay paz para los gusanos
en la piel de las mazmorras.
Marchitas están las madreselvas
tras los corceles del tiempo,
callan despacio las gaviotas
en un caos infinito de ausencia.
Y mientras me envuelve la noche
callada, sueño con serpientes,
ángeles guerreros con tez de acero
enviados por mensajeros de muerte.
Altas torres cayeron del cielo
como torrenciales torrentes
que desataron la sed de los justos
tras una cortina de nieve.

Poema seleccionado para el libro La luz escondida (Una poética de los ángeles) de José Antonio Conde y Raúl Herrero publicado por Libros del innombrable, antología de 71 autores españoles desde 1919.

Poetas antologados:

Mariano Esquillor, Manuel Pacheco, Miguel Labordeta, Gabino Alejandro Carriedo, Manuel Álvarez Ortega, Antonio Fernández Molina, Fernando Ferreró, Fernando Arrabal, Francisco Brines, Mario Ángel Marrodán, Roberto Goa, Emilio Gastón, Josep Soler, Ángel Sevilla Panadero, Francisco Álvarez Velasco, José María Barceló, Antonio Carvajal, Alfonso López Gradolí, Fernando Burbano, Dante Bertini, Domingo F. Faílde, Ángel Guinda, José María de Montells, Luis Alberto de Cuenca, José Luis Alegre Cudós, Miguel Ángel Bonhome, Emilio Pedro Gómez, Dolors Alberola, Manuel Martínez Forega, Juana J. Marín Saura, Xulio López Valcárcel, Joaquín Sánchez Vallés, Mariano Castro, Ricardo Fernández Moyano, Emilio Amor Alonso, Fernando de Villena, Ángela Ibáñez, Juan Carlos Mestre, Rosa Lentini, José Fernando Sánchez Ruiz, Fernando Sarría, Enrique Villagrasa, Magdalena Lasala, María Ángeles Lence Guilabert, Fernando Sanmartín, Alejandro J. Ratia, María Dolores Bernal, Martín Marcos, María Pilar Martínez Barca, Alfredo Saldaña, Gabriel Sopeña, Ramón Bascuña, Juan Antonio Tello, Javier García Rodríguez, Agustín Calvo Galán, Miguel Ángel Ortiz Albero, María Paz Moreno, Bruno Marcos, Joan Pere Gil Bonfill, David Mayor, Rafael-José Díaz, Alicia Silvestre, Jesús Soria Caro, Iván Humanes Bespín, Christian Tubau Arjona, Ignacio Escuín, Javier Gil Martín, Diana Varela Puñal, Nuria Rovira Ayuso, Lara Osorio Aguilera y Almudena Vidorreta.

"Estos poemas recogen la tradición y la vanguardia, lo oscuro, lo esperado y lo místico y en esta diversidad reside su mayor atractivo. Aquí prevalece la esencia germinativa de la palabra como actitud frente la silencio. Edificar textualmente un símbolo constituye una entrega que incorpora a la metáfora estéticas muy diferenciadas y que responde a la pluralidad formal de arquetipos e ideas en el inconsciente. De ahí surge una carnalidad verbal que da cuerpo a criaturas de luz y conocimiento, que trascienden el significado, estableciéndose una correspondencia con la imagen para ser fragmentos de transparencia o sueño, de invocación o tránsito. Como toda antología la presente ha precisado de unos límites para que el tamaño resultara manejable. Nada más lejos de la intención de los editores que establecer un canon literario, ni de ningún otro tipo. Las reglas pactadas entre ambos antólogos fueron las siguientes: autores españoles nacidos a partir de 1919 y que, al tratarse de una antología temática, los textos incluidos gozaran de una relación con el asunto tratado". Texto tomado de la web de la editorial.
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martes, 11 de enero de 2011

Viena en un solo día (Fragmeto 2)



Viena es un crecido rostro cincelado a la historia.
Un guiño que sonríe esperando el regreso.
Un paso vacilante que regala abrazos.
Un poeta, tal vez, que tiembla en sus orillas.

Viena es un acento que se agita
como el  latido de la tierra
que se propaga en cada hoja
y alguna flor nutriendo con su savia
el iniciado círculo de los amantes.

Viena son dos tortugas cubriéndose de fuego;
una ablución, un after, zapatos y quimeras,
un lápiz carmesí resaltando los labios.

Viena se alza en campanas y sueños
Un esqueleto iniciando a otro esqueleto,
un cactus, una vara de medir, una trampa,
y un tanteo de manzanas
que sin caer del árbol remontan a la vida.

Viena es la oración perpetua,
una lluvia enfrentada a la tierra
como un estigma que se busca a sí mismo.

Viena es el ritmo que mantiene
la raíz y la vida.

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© Texto e imagen propiedad del autor
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A tu lado, Madre

A tu lado, Madre

Urge oración y acción, Madre.
Que aún erguida estás, Madre.
Mutilada y flagelada,
aún vuelas cual mariposa reina de todos los cielos.
Hermosa estampa eres, preciosa estrella.
Es en tu vientre donde la vida comienza.
Y silenciosa continúas el camino
de azul y verdes motivos.
Primigenia voz que anuncia amor en todos los tonos,
amor de mágicos colores,
amor de todas las especies,
amor desde el comienzo
hasta el infinito universal.
Y no estás sóla, yo estoy contigo, Madre.
En ti, en tu precioso y acalorado vientre de espumas
y mareas malvas...contigo estoy y permanezco, Madre.
OH ¡ Madre que giras como ave celestial.
Madre, que albergas todas las vidas, todas desde siempre.
Verde cintura de reina salvaje,
placida nervatura de aguas y ensenadas.
Pliegues y relives de dulces moradas.
A tu lado estoy como flor o piedra,
a tu lado como laguna o fronda de árboles mansos,
Madre, dulce madre, paciente criatura universal.
Me nace este amor fresquito como tu piel de verdes motivos.
Me nacen raices en los pies y lirios en las manos,
mariposas en los ojos y trinos me desvelan al pensarte, asi
de puro amor, al saberme parte de tu mágica esencia...

Antonietta Valentina
En el onceavo día del año 2011