domingo, 21 de junio de 2009

Cala San Pedro, sueño y quimera

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Para romper la luz,
el viaje se origina con un paso primero;

regresarse al desierto, al tiempo originario,
huir de los espejismos que detienen los días
sin malvender el alma por gérmenes inmóviles,
recogiendo la flor perdida en los espejos.

Es el momento del retorno a la higuera,
al parral y al olivo, a la flor del naranjo,
al granado y al níspero.

Casas antiguas, tierra complaciente
y la perenne arena creyendo en tus pisadas.


(Podría rescatar leyendas, chantajearme, descontar los minutos en que se abaten las promesas hacia el exilio con las manos hundidas en un diamante hambriento de emociones. Y podría doblar la lluvia con mi sangre, en aquel manantial donde la piedra y tu piel soportaron silencio y abandono).



El cielo se ilumina plantando a los relojes,
mientras una mujer celebra la burla de las horas.
En su albergue sagrado,
escucha el grito de la fuente y se alinea con el agua,
debe encontrar consuelo doblándose en la luz.

Nunca tanto, la sal ni la semilla
llevaron hacia el mar la llama en su pureza.


(A menudo tu casa son esos cabellos grises que van poblando tus sienes. No podrías beber la noche ni confiarte al destino; la mordedura de una perfidia, como la parca, se llevó los días y el calor de la grava; no hay quietud sobre el manto mineral, tampoco las estatuas de piedra que adornan las murallas van a cobrar la vida por ti).



Una hemorragia inexpresiva, mirando al cielo,
permanece anclada en espejismos
viendo pasar la vida delante de sus ojos;

es un tiempo sonoro,
un pedernal tallado en fantasías
que párvulas empujan sus pompas al vacío;

sin arcilla que purgue tu cuerpo
una ola elevará sus manos y ocultará la sal.


(Yo podría hacerla sentir la noche, que perdiera el juicio y el dolor; que imaginara el miedo y la mentira del infierno. Sentí mucha hambre mientras devoraba al mundo buscando un nombre para mi fe: -decir te amo sin lastimar la luz; no todos quieren amor, no piden celebradas ofrendas ni prometidas primaveras. Sólo el fuego promete ignición debajo de una melodía sin promesa de oxigeno, solo el futuro aguarda para quemar los juramento).



Entre tus pasos y una estrella
el valle albergará tu sino junto al polvo;
un cielo tan delgado
como el ladrido de un perro,
vuelca sus gritos a la tierra profunda.



Cala San Pedro, sueño y quimera


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RESPECTO A LA CALA

Puedo decir que se me cayó un mito. Cala San Pedro era el último reducto para la utopía hippie, la evasión burguesa por antonomasia. El pasado domingo (14 de junio 2009) tras dejar el coche en una calle del casco urbano de Las Negras, fuimos subiendo la rambla del mismo nombre para emprender el ancho y pedregoso sendero que lleva hasta Cala San Pedro, solo en su tramo final se estrecha y hay que tener algo de precaución. Lo primero que me sorprendió al llegar, tras unos 90 minutos de caminata bajo un sol implacable (no quiero ni pensar hacer este recorrido en agosto), fueron unas chicas japonesas (los japos están por todas partes), que a esas horas –sobre las 12:00- parecían regresar de la playa y estaban paradas en el breve oasis, justo cuando dentro de la fuente de piedra una chica totalmente desnuda, con un cazo se echaba agua sobre la cabeza; supuestamente ajenos a la aseada joven, otro grupo de jóvenes sentados frente a la fuente, emulaban a Raimundo Amador cantando Bolleré al ritmo marcado por guitarra y darbuka. Conforme desciendes hacia la playa, podemos observar que entre el espeso ramaje, entre los árboles, se han emplazado cabañas, casetas donde algunas personas habitan durante todo o parte del año.

Podríamos admitir un modo de vida filosófico, alternativo, natural, con los recursos justos que te otorga la autosuficiencia, pero sinceramente hay que tener estómago y dejarse los remilgos para permanecer en ese entorno donde abundan esos precarios, frágiles y sucios chamizos entre basura, cagadas y pulgas. Podría ser el hallado paraíso, posiblemente hace veinte o treinta años lo pudiera haber sido, pero hoy solo podemos afirmar que el lugar está saturado de humanos, demasiado humanos, con sus miserias y basuras como bandera. Lo siento, pero es la impresión que me ha quedado tras permanecer allí unas cuatro horas.

Por el contrario el lugar por sí solo una generosa maravilla de la naturaleza.

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©Alonso de Molina
Historias de cualquier otoño
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Adicto a Lyric Storm
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10 comentarios:

Ana Villalobos Carballo dijo...

Robarle el cero a un poema como este es verdaderamente un gran honor. Leo el título y pienso ¿Alonso? y veo la foto y sigo pensado ¿Alonso? y sigo leyendo
"Para romper la luz,
el viaje se origina con un paso primero;

regresarse al desierto, al tiempo originario,
huir de los espejismos que detienen los días
sin malvender el alma por gérmenes inmóviles,
recogiendo la flor perdida en los espejos"
y entonces, no hay duda,digo:Alonso, seguro y cada verso que sigo leyendo me lo va confirmado.
Tienes un don especial para escuchar la voz de la madre tierra y plamar hermosamente en versos las huellas que en tí deja,consigues una conjugación perfecta entre la naturaleza y el ser humano. A veces es difícil distinguir si hablas del hombre o de la tierra, y viceversa, y eso produce una extraña emoción. Es un gran poema (o a mì me lo parece) y sino fuera porque me pillas con el desánimo a cuestas de cada estrofa diría algo. Te felicito

Un beso que te llegue al corazón

Ana

PD.y yo diciéndote que te cuidaras del Sol... pero, viendo los resultados, mejor que no te protejas.
He intentado varios días comentario en tu blog pero no me deja ¿¿???

Alonso de Molina dijo...

honor para mí que usted sienta honor por comentar con el cariño que lo haces. P'al desánimo Ana, mojito con perejil, si me apuras agua de valencia o incluso la tortilla de patatas tomada en la playa sobre las rodillas y sin más pinzas que los "deos"; te agradezco mucho tu presencia en este texto.

Respecto a mí blog, dime si te da algún mensaje, yo no suelo tener problemas, pero ya sabes como son estos sitios.

Un beso de los tuyos

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amor y libertad dijo...

lástima que el ideal tropiece con la humanidad, se ve que el zen del amor en libertad ha de practicarse en la vida normal, día a día

Alonso de Molina dijo...

Está claro "amor y libertad", lo alternativo a veces raya con lo superficial y la holgazanería.

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Laura Gómez Recas dijo...

"Una hemorragia inexpresiva, mirando al cielo,
permanece anclada en espejismos..."

Estos dos versos resumen la desolación que anida en el poema. Me encanta, y lo sabes, el vaivén del verso puro y el verso encorsetado en la línea prolongada que, perfecto, acordonas con paréntesis. Esto de anudar dos voces del autor como si de un cancerbero de la expresión se tratara, es estimulante para el receptor y requiere laboriosidad minuciosa en el emisor.
Aquí has dejado patente que, pese a la queja árida contra el inconformismo formal de los supuestos contestatarios, tú conoces a la perfección aquello que supuestamente enarbolan con su forma de vida. Una de cal y otra de arena: la crítica, no vana, sino con el sostén del que sabe.

Se agradece.

La aclaración posterior al poema redefine lo que dices en él. Aunque no hay por qué explicar los versos, seguro que esta vez se agradece. Ese desencanto de la utopía venida a menos, depauperada, descreída de su esencia misma, es, en estos tiempos, una valentía por tu parte. La honestidad y la sinceridad por bandera. Que la bandera utópica de vivir en libertad a veces no tiene nada que ver con anidar malamente en un paraje natural y llenarlo de desperdicios (que los contenedores son también objetos de la sociedad de consumo... manda... eso.)

Besos que te alientan.
Laura

Claire Deloupy dijo...

Gracias por tu poema, Alonso. Fue grato hacer contigo el recorrido. Llevas al lector de verso en verso, hambriento de leer el siguiente. "Sentí mucha hambre mientras devoraba al mundo buscando un nombre...".¿Será que el poeta busca en cada verso un nombre, construye verso a verso su nombre, construyendo con otros el mundo de mañana? Un abrazo

Alonso de Molina dijo...

Laura, muchísimas gracias por tu apreciación y comprensión del texto, por tus aportaciones y buena lectura, te estoy muy agradecido por estar siempre


un fuerte abrazo para ti

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Alonso de Molina dijo...

Gracias a ti Claire por tu comprensión y buena lectura, un verso, cómo no, podría ser un granito de arena en la construcción de un nuevo mundo, aunque ya sabes, los políticos escuchan poco a los poetas.

Un fuerte abrazo para ti

Leni dijo...

Y yo que conecto este poema con el anterior que me dejó tan vacía.
A lo mejor para llenarme.
Te fusionas con la tierra como nadie.
Casi que hablara por tus versos.
O tú que vuelcas tu existencia en esa tierra cuyo declive se apodera de tu alma.
Nada permanece inmaculado.

"Entre tus pasos y una estrella
el valle albergará tu sino junto al polvo;
un cielo tan delgado
como el ladrido de un perro,
vuelca sus gritos a la tierra profunda."

Como esa hermosa cala ...todo llega a un fin.
O tal vez no...

Un beso Alonso que tengo que ir a saltar hogueras.

Muakis

Alonso de Molina dijo...

Gracias Leni, agradezco tu lectura, tu comprensivo comentario


un fuerte abrazo querida amiga

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