miércoles, 29 de abril de 2009

INFLUENZIA



La gente se esconde de la ciudad
de los probables enfermos
del rastro del virus

Son los días para el no amor
miedo y leyendas gobiernan

Influida por la influenza
veré las mil películas que no he visto
leeré una y otra vez a Cortázar,
a Lessing, a Pizarnik

Me encerraré contigo
cuarenta días y cuarenta noches

La medida perfecta para la salvación
está en ti
en cada beso y caricia tóxica

El veneno es la medicina
me aislaré pero en tu casa
no dejaré de tocar
no dejaré de besar

Y nadie sabe que tú tienes la cura


PERSA

6 comentarios:

Ruth L. Acosta dijo...

Me alegro que alguien lo tome con sentido del humor...

Mónica Angelino dijo...

Es una excelente forma de meterse en cuarentena!!!
El tratamiento del tema también indica la preocupación que se ha generado ya en todo el mundo, mientras, los laboratorios y otras mafias (responsables de esto) hacen fortunas.

Un beso

Laura Gómez Recas dijo...

El remedio perfecto para la epidemia. Deduzco que en el otro está la cura, incluso si está infectado. La cura que busca el poema va más allá de lo físico. Los besos no pueden hibernar

Un abrazo,
Laura

PERSA dijo...

Laura, Mónica, Ruth:

Gracias por sus comentarios. Por acá, casi me linchan por escribir esto. Dicen que no se puede tomar a la ligera algo tan grave.
Si me queman en hoguera por lo menos tendré la satisfacción de haber compartido la sed de vivir ante toda adversidad.
Besosatodas

Leni dijo...

Es curioso.
Pero la cura de todo está en la propía enfermedad.
No te lo tomaste a la ligera..seguro.
Si no que aceleraste la cura.jjeje

Besos Persa.
Un placer saber de tí.

Jorge dijo...

mi querida persa, tan vecinos y en dónde nos encontramos, mira que yo también estoy en cuarentena...
besos