viernes, 13 de marzo de 2009

HA MUERTO EL POETA Y EDITOR JOSE MARIA PINILLA







Nos acaban de comunicar el fallecimiento de José María Pinilla. Poeta y Editor

Bio-bibliografía José María Pinilla, (1951- Barcelona, España). Poeta y Editor Sus publicaciones más relevantes: En Tránsito (2002); Renacer (2003). Terraza de Verano, (2004); Umbral de Tolerancia, (2006), Los Subtítulos del Corsario, (2007), Las palabras del náufrago, (2007); El libro de las excusas: 2007, Erratas de Fe, (2007). Presente en Diversas antologías. Premios Literarios: “Poesía en el Corral” 2007, “Premio de Poesía Luys Santa Marina”2007, Certamen de Poesía “José María de los Santos”, 2006, Ciudad de Órgiva, 2006, “Carta Puebla”, 2006, “Certamen literario Benferri, 2006, Premio Internacional de Poesía “De las Dos Orillas”, Montevideo, 2007, Distinción “Salomé Ureña de Henríquez”, 2007, de la República Dominicana, en reconocimiento a su trayectoria e invalorable aporte a las letras. Medalla de oro, 2006 (Lima – Perú), por sus méritos literarios y de unión entre los pueblos hispánicos.
Nuestro más sentido pésame a sus familiares y amigos, a todo el mundo poetico, se ha ido uno de los nuestros. Descanse en paz
.

10 comentarios:

Antonio del Camino dijo...

No están los tiempos para perder la voz de los poetas.

Mis sinceras condolencias a familiares y amigos.

Antoñi dijo...

Cuando muere un poeta, siempre queda viva su voz en forma de palabras, que nadie puede ni borrar y mucho menos hacer desaparecer, se arraigan en el corazón y en el alma de todo aquel que lo lee, y es algo que trasciende más allá del tiempo, se hace eterno. Desgraciadamente, siempre queda en el tintero, que solo guarda su alma, mil cosas por contar y escribir, que serían un punto de referencia para la humanidad.
Mi más sincero apoyo, para sus familiares y amigos en estos tristes momentos...
Antoñi

Ricardo dijo...

Mi más sentido pésame a sus familiares y amigos por tan sentida pérdida.

Llevamos tres poetas muertos en pocos días pero nos queda la palabra.

Leni dijo...

Mi sentido pésame a su famila y amigos.
Una pérdida irreparable.
Pero perdurará su obra.
Y en su obra ...Su esencia.
Conocerla es el mejor de los homenajes.
Y un aprendizaje para muchos..seguro.

Un abrazo

Laura Gómez Recas dijo...

Parece que hoy es un día triste para la poesía. Demasiadas despedidas para tan pocas horas. La palabra siempre perdura.
Dejo aquí mi pésame para sus familiares y amigos.
Laura

Alejandra Menassa dijo...

El poeta vive y late en sus libros.
Un saludo a sus cercanos que aquí quedan.

FANNY JEM WONG dijo...

MIS CONDOLENCIAS LA FAMILIA Y LOS AMIGOS
JEM WONG

Luisa Arellano dijo...

Pienso lo mismo que Antonio del Camino, no están los tiempos para perder la voz de los poetas, y José Mª era un poeta de una vez.

Compartí con Pinilla, reuniones poéticas y viviencias, compartimos la antología "Versos Diversos" ´de la que él también fue editor.

Descansa en paz, José Mª Pinilla.

Jesús Brel dijo...

Cuando la muerte sorprende
y relega la esperanza al más allá...
cuando las sombras nos dejan
las mismas preguntas de siempre:
resurge el despertar de la pluma
del poeta que se nos va
porque sus versos perdurarán
en el caminar de familiares y amigos.

Mi abrazo y mi aliento para la gente
que siente su pérdida.

Jesús Brel

Erato dijo...

A J.M. PINILLA “IN MEMORIAM”.

Hoy, Pinilla, quiero hablar contigo,
para hablar también conmigo
y descubrir la magia del poema,
prescindiendo de ropas y tatuajes.
Quiero recordarte hoy desnudo,
como “tu perro”. Tú, perro que al ladrar
labrabas tu silueta en el cielo,
torneada por el aire.
Caminabas libre, como los hijos de la mar,
vivías solo, con tus sentimientos,
y construías así tu eterno poema eterno.
Vive en paz y sé feliz, José María,
sin tener que pedir perdón
por no proyectar camino
con tu mano viajando por su cuerpo,
pues ahora quedas libre de ataduras
a este “tránsito pasajero” tuyo, a labios
y besos, a odios y rencores,
a pálidos otoños y gélidos inviernos,
a voces que desgarran tu silencio,
libre de geografías y extensiones,
de lluvias y sílabas entrelazadas.
Ya puedes descartar los días sin sumarlos
y llevarte tus dos mitades: “tu volcán y tu secreto”.
Vive y sé feliz pensando que aquí quedan
tus palabras hurgando mis oídos,
tus ojos suaves de mirada pura hocicando
en mis entrañas, tu boca y tu voz sincera
desgarrando mi silencio, tus rectos sentimientos,
libres de ataduras y cadenas,
revolcándose en mis versos y llegando al corazón
desde la punta de los dedos.
Sigue dormido en los labios de tu sincera amada,
sigue amando su silencio cuando habla,
y sigue, desde el cielo, respondiendo con tu alma.
No busques ya la respuesta de su imagen
reflejada en el espejo de tu mente,
ni tampoco su sonrisa franca,
ni su aliento encuadernado en la orilla de tu río;
tu “tránsito” ya ha acabado,
-viva muerte lenta-,
y con él tus pasos, tus versos, tus respuestas,
tu mirada, tus manos frías, tu no presencia.




No has querido quedarte más, José María,
para ver discurrir la vida por tus versos
perfilados, llenos de amor y de pasión
a las olas peinadas del acantilado,
a tus dedos deslizados por las venas del tiempo,
a los momentos que en ti habitaban,
imprecisos, profundos, densos, sinceros,
que te ayudaban a desnudar tus miedos.
Sigue emitiendo tus mensajes a través
del viento y el llanto de las nubes negras,
que el cielo no tiene calendario,
y que, aunque cambie el tiempo de los verbos,
yo, aquí, contigo y con tus versos,
ayudaré a quien quiera interpretarlos.
Ya no tengas miedo de guardar el camino
de las cosas, ni la frase mutilada,
ni el verso inacabado, ni dejes de acusar
a tu generación con tu silencio blanco,
que allí, donde ahora estás, no hay ya noticias,
ni ascensos, ni galones, ni golpes bajos,
ni escarchas congeladas en tus ojos,
ni gemidos, ni empujones, ni derrotas,
ni respuestas de la no respuesta,
ni preguntas, ni puñales en los versos,
ni penas por el pliegue alado del otoño,
ni borbotones de naranja desangrada,
ni momentos perdidos, ni encuentros fracasados,
ni penas, ni oraciones, ni calvarios.

Allí, con tu paloma blanca,
tu rosa y eterna primavera,
tu libertad y tu patria conquistadas
en el mar inmenso,
allí serás feliz, Pinila,
y por allí navegarás siempre
en tu alada barca de madera
perfilando estelas de paz blanca
y eternas estrofas de perfume
que anegarán nuestro espacio,
nuestro tiempo y nuestro viento
de tu aroma libertario
y lleno de bondad,
que inundará también así
mi vacuo y dócil calendario,
y anidará siempre en mi recuerdo.


Jesús Delgado. 15-3-09